Estoy allí, en medio del salón
bailando mi canción infinita.
Mientras bailo, desciendes suavemente
¿Acaso has presentido mi triste final?
Ángel encubierto ¿crees que me engañas?
¿Crees que no sé que has venido a salvarme?
¡Que tarde mi ángel! ya yo no quiero salvarme
Vienes a mí, no dices nada.
No hace falta.
Tus manos, tus ojos, siempre supieron decirme
lo que tu boca no podía.
Con tu mirada me hablaste del infinito
Con tu piel sentí el cielo y el infierno
pero ahora, cargado de deseo y amor
queriéndome salvar,
has decidido hablar, cuando ya no puedo escuchar
Mientras bailas conmigo,
yo miro el infinito que un día me mostraste en tus ojos
y vuelvo a sentir el cielo y el infierno en mi piel.
¿Ya cansado? ¡que rápido te cansas!
Me sueltas, continúo bailando
bailando la danza de la muerte
que me ha venido a buscar.
Y mientras termino mi triste baile
regresas derrotado a tu limbo
y yo cierro mis ojos,
para nunca más volverlos a abrir
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