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lunes, 15 de marzo de 2010

Del olvido y otros demonios

"TENGO LA SENSACIÓN DE HABER PASADO LA MITAD DE MI VIDA DORMIDA... AHORA HE DECIDIDO BUSCAR, POR TODOS LOS MEDIOS, PISTAS EN MI MEMORIA QUE ME AYUDEN A RECORDAR Y A SENTIR QUE DE VERDAD HE VIVIDO"

Descartando (porque así quiero hacerlo) algún desorden neurológico, hace un par de meses me percaté que he olvidado muchas cosas importantes de mi vida. Veo con envidia como algunos de mis conocidos cuentan con gran facilidad anécdotas de la infancia, el colegio o la universidad. Eso, tomando en cuenta que a penas me aproximo a mi tercera década (un eufemismo para no admitir que ya estoy arribando a esa maravillosa edad llena de descubrimientos fascinantes sobre el sexo y otros temas, y para no extenderme más en el paréntesis prometo hablar sobre los treinta más adelante) me pareció alarmante y frustrante.

¿Por qué? quizá porque he comprendido que si logro alcanzar un promedio de vida aceptable, en este punto de mi vida ya me comí casi la mitad del cupón olvidando el pasado, omitiendo el presente y fascinada por el porvenir. Y disculpen la clase de filosofía barata, pero es del pasado de lo que podemos hablar con certeza (sin la incertidumbre de los verbos futuros y la efímera certeza que nos ofrece el presente... alquien que me detenga con los paréntesis, por favor).

Pero en mi caso, el olvido ayudado por el tiempo, han metido en archivos ocultos de mi memoria mis más lindas experiencias, que hoy he decidido reconstruir a punta de cuentos, crónicas y poemas sobre lo vivido. No es fácil. Me hará falta la ayuda de quienes me acompañaron a construir ese pasado que evoco.

¡Espero que puedan ayudarme!

Era mi anhelo

Honda y misteriosa melodía
Cierro los ojos y siento que caminas por sus notas
das un paso lento, meditado, luego aceleras
parece que subes y vuelves a bajar

Nostálgicamente sigues allí parado
Sólo estás allí, inmutado, como muerto
Y mis manos tocan el piano de letras
que te componen una canción sobre tu canción
tu sorda pero estridente canción
que no me deja dormir
que me hace morir
que me hace vivir

Ahora estoy allí entre las teclas del piano
tocando tu canción muda, tu canción sorda
sólo parece haber quedado tu olor
me confundes, trastabilleo,
no sé si es tu olor o tu voz.
¡No importa!
Sólo era mi anhelo que te figuró allí parado
tan callado, tan muerto
tan vivo, tan vivo dentro de mí

domingo, 7 de marzo de 2010

Ángel Encubierto

Estoy allí, en medio del salón

bailando mi canción infinita.

Mientras bailo, desciendes suavemente

¿Acaso has presentido mi triste final?

Ángel encubierto ¿crees que me engañas?

¿Crees que no sé que has venido a salvarme?

¡Que tarde mi ángel! ya yo no quiero salvarme



Vienes a mí, no dices nada.

No hace falta.

Tus manos, tus ojos, siempre supieron decirme

lo que tu boca no podía.

Con tu mirada me hablaste del infinito

Con tu piel sentí el cielo y el infierno

pero ahora, cargado de deseo y amor

queriéndome salvar,

has decidido hablar, cuando ya no puedo escuchar



Mientras bailas conmigo,

yo miro el infinito que un día me mostraste en tus ojos

y vuelvo a sentir el cielo y el infierno en mi piel.

¿Ya cansado? ¡que rápido te cansas!

Me sueltas, continúo bailando

bailando la danza de la muerte

que me ha venido a buscar.

Y mientras termino mi triste baile

regresas derrotado a tu limbo

y yo cierro mis ojos,

para nunca más volverlos a abrir