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martes, 6 de abril de 2010

La declaración de Ricky y la renuncia de Andrés Eloy

Ricky Martin se declara homosexual, Müller Rojas abandona al PSUV y su vida política. Pensará que estoy loca, pues una cosa no tiene que ver con la otra, pero se equivoca. Ambos sucesos distantes, ajenos y disímiles en superficie, los vincula una misma acción: la renuncia.

Renunciar, implica, en casi todos los casos, dejar a un lado un proyecto de vida que construimos o soñamos, pero que por razones de peso mayor no es viable o simplemente nos desgasta. Andrés Eloy Blanco, ese gran poeta venezolano, lo expone claramente en su poema La Renuncia. No es un poema para adormecernos en su rima, es para ponernos a pensar. El argumento de la renuncia y la necesidad de este recurso para descubrir lo que somos y queremos ser.

En ocasiones al leerlo, reflexiono sobre las veces que me he atado a personas y cosas, y atadas a ellas he dejado pasar muchas oportunidades. “Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño”, dice Andrés Eloy. Y no se equivoca. Entre más atados estamos, dejamos de ser sujeto para convertirnos en objeto, sin voluntad, sin conciencia. Claro, ser nuestros propios dueños tiene un precio alto, que a veces no estamos dispuestos a pagar.

A Ricky su renuncia le permitirá vivir una vida plena sin esconder su verdadera naturaleza, quizá con las dificultades propias de ser un homosexual (vista como una excentricidad si tienes dinero) en un mundo de heterosexuales por antonomasia. En el caso de Müller Rojas, él mismo lo dijo “antes de transformar en odio esa privación relativa de mis expectativas, prefiero recobrar la racionalidad perdida”. En su escrito de despedida publicado en la prensa, el general cierra con un extracto del poema que hoy cito.

En mi caso, admito que estoy lejos de ser mi propia dueña. Eventualmente, puedo pensar libremente y actuar en consecuencia, pero son apenas pasos incipientes hacia ese estado en el que me gustaría, algún día, poder llegar.

Aquí les copio el poema para que lo puedan disfrutar:

He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos bríos
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, ¡cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño…